Aunque no existen pruebas definitivas de que Federico II utilizara el Castel del Monte para la astronomía, las singulares características arquitectónicas, como la orientación y alineación precisas del castillo, sugieren un interés por la observación de las estrellas y la utilización del sol como reloj natural. Algunas teorías sugieren que el diseño octogonal y la colocación de las torres pueden haber tenido un significado simbólico o práctico relacionado con las observaciones celestes, posiblemente influidas por el interés de Federico por la ciencia. Sin embargo, la finalidad exacta sigue siendo incierta y es objeto de debate entre los historiadores.